Bucarest, nuevo destino de verano
En Iberia estrenamos destino este 3 de junio. Cada miércoles y domingo hasta el 30 de septiembre volaremos a Bucarest, una ciudad de inagotable oferta cultural y llena de historia, próxima a paisajes naturales de fantasía como los Cárpatos, con su punto central, Transilvania. Este verano vuela a la capital de Rumanía desde Madrid desde 21.500 Avios (ida y vuelta).
Bucarest es una capital con carácter, producto de una historia intensa y fascinante. Su acervo monumental y cultural le grajeó, en los años 20, el apodo de “la pequeña París del Este”. A partir de los años 50 sumó imponentes construcciones de estilo brutalista, desarrollada por el régimen de Ceaușescu, que dio lugar a un paisaje urbano ecléctico, con notorios toques de Bauhaus y Art Decó. Este paisaje aumenta el halo de misterio que rodea toda la ciudad, con una historia ligada a celtas y romanos y al legendario príncipe de Valaquia, Vlad Tepes.
La ciudad es perfecta para recorrer a pie. Su temperatura media en verano se mueve entre los 17º y los 30ºC, permitiendo que afloren actividades como tours temáticos, con algunos que van al encuentro de fantasmas y otros que repasan la historia oculta del comunismo rumano, y con los que podrás acumular Avios si reservas a través de Iberia Club Store.
La joya de su arquitectura es el Palacio del Parlamento, el segundo edificio más grande del mundo (después del Pentágono). Bautizado como Casa del Pueblo, su construcción, que se inició en 1985 y en la que trabajaron más de 20.000 personas, conllevó la demolición completa de varios barrios de la ciudad. Su diseño corrió a cargo de la arquitecta Anca Petrescu, que en el momento en el que ganó el concurso para dirigir el proyecto contaba solamente con 28 años. Ideó un Palacio cuya superficie ocupa más de 340.000 metros cuadrados, se eleva 12 pisos sobre la superficie y se sumerge 8 más bajo la tierra. Para visitarlo, puedes reservar uno de los tours guiados que permiten comprar entradas con antelación o adquirirlas directamente allí. El pasaporte es necesario para ingresar al complejo, que continúa siendo hoy la sede de la Cámara de Diputados y del Senado de Rumanía.
Alrededor del Parlamento de Rumanía se encuentra el casco antiguo, con el icónico distrito Lipscani, que sobrevivió a las ideas de demolición y reforma que Ceaușescu extendió por muchas de las calles históricas de la capital. Una vez epicentro comercial de la ciudad, fue precisamente allí donde Bucarest desarrolló a principios del XX una gran cultura de cafés, cruce entre la influencia francesa y otomana y labrada a base de pasteles y tertulias literarias, que ganaron para la ciudad el sobrenombre de “Micul Paris”. Olvidado hasta caer en deterioro durante la época comunista, Lipscani es hoy el barrio de moda en Bucarest, como si la historia se repitiese siempre en los mismos lugares, donde precisamente se ha revivido la cultura de los cafés.
En Lipscani se respira un cóctel entre historia y modernidad, donde destacan Origo, pioneros en el sector desde 2013, abrieron en el barrio su espacio principal, con cafés de especialidad y un concepto cosmopolita que, en sus propias palabras, ha contribuido a desarrollar "todo un ecosistema cultural con una comunidad que incluye no sólo a los clientes, sino también a los tostadores o los baristas". No te pierdas Carusel Café, situado en planta superior de la icónica librería Cărturești Carusel, con un interior de ensueño y diferentes eventos culturales, o Mingle, que, aunque un poco retirado, merece la visita por mezclar un gran café con las mejores piezas de anticuario, desde interesantes artículos vintage a objetos de coleccionista.
Para comer, las opciones más tradicionales son las favoritas de la zona. Casa Capsa, que hoy también es hotel, fue fundada 1852 como confitería. Allí, aún en funcionamiento, se inventó la tarta Joffre. Casa Capsa se convirtió en el punto de encuentro de la aristocracia local y hoy recoge esa herencia en un restaurante que mezcla gastronomía rumana con cocina internacional. Pero, sin duda, el referente más famoso es Caru' cu Bere, establecimiento fundado en 1879 con un exterior neogótico y un interior Art Nouveau, que todavía se conserva y que es considerado un monumento histórico. Caru' cu Bere es el lugar perfecto para probar las recetas más conocidas de la cocina rumana, entre ellas el codillo de cerdo (ciolan de porc), considerado una especialidad de la casa, los famosos “mici” rumanos (faimoșii mititei) o el papanași, el postre rumano más famoso.
En Bucarest también puedes recorrer lugares de leyenda. Entre ellos están las ruinas de la fortaleza que Vlad Tepes, el rumano más célebre de todos los tiempos, quien habitó y extendió en el siglo XV una de las estructuras más añejas de la capital rumana. Situado justo entre el Parlamento y Lipscani, en los interiores que se mantienen en pie de Curtea Veche (la Corte Vieja, en castellano) se encuentra el Museo Arqueológico, que recoge todas las piezas que aparecieron en excavaciones en la región desde los años 50.
Bucarest es además puerta de entrada a Transilvania, la región que se erige en el corazón de los Cárpatos. Desde la capital salen multitud de tours, con opciones para todos los gustos. Para los que quieran ir por libre, la mejor opción es el tren, con conexiones que tardan poco más de dos horas entre Bucarest y Brașov, la ciudad principal de la región, mientras que el coche permite disfutar de las mejores vistas de los Montes Cárpatos.
Una vez allí, visita el Castillo Peleș, un destino de cuento. Construido entre 1873 y 1914, se erigió en la época de su construcción como uno de los referentes arquitectónicos de Europa, al contar con un increíble diseño, de estilo neorrenacentista, y con innovaciones técnicas como un techo de cristal móvil o su propia central eléctrica, lo que le convirtió en el primer palacio de Europa con ascensor o calefacción. Por supuesto, el icono de la zona es el Castillo de Bran, mundialmente conocido por su vinculación con la leyenda de Drácula. Aunque fue donde Bram Stoker alojó a su criatura, la realidad es que Vlad Tepes, el personaje histórico en el que se inspira la leyenda, nunca vivió aquí. De cualquier forma, el castillo es una increíble fortaleza medieval. Para descubrir más de los Cárpatos, explora Brașov, también de origen medieval, o visita el Castillo de Cantacuzino, de actualidad gracias a Tim Burton, que se inspiró en él para diseñar Nevermore, la academia donde se desarrolla la serie Miércoles.
De vuelta en Bucarest y antes de marchar, disfruta de Therme Bucuresti, el balneario más grande de Europa. El enorme complejo cuenta con opciones para toda la familia gracias a sus diferentes secciones, con Galaxy, el parque acuático interior más grande del continente, The Palm, un jardín botánico donde relajarse con un cóctel junto a piscinas exteriores o interiores, y Elysium, su sección de wellness, para recibir diferentes tratamientos.