Entrevistamos a Erika Ender, compositora de “Despacito”
Erika Ender, compositora y productora panameña que ha trabajado con estrellas como Chayanne, Gloria Trevi o Marc Anthony, se sienta con Iberia para repasar sus 35 años de carrera en la industria de la música, su actividad como filántropa y sus nuevos proyectos, como su libro AprENDER el Éxito y su musical
Con más de tres décadas de trayectoria y habiendo presenciado la evolución de la industria, ¿qué momento consideras que vive actualmente la música en español a nivel global?
Creo que estamos viviendo un momento que soñamos durante muchos años: la música en español dejó de necesitar traducción para ser universal. Hoy nuestra lengua, nuestros ritmos y nuestra manera de contar historias ocupan un espacio protagónico en el mundo. Lo más interesante es que ya no se trata de “música latina” como un nicho. Un éxito en español puede ser simplemente un éxito global. Eso abre una puerta enorme, pero también nos plantea una responsabilidad: aprovechar esa visibilidad sin perder nuestra identidad en el camino. Para mí, la verdadera conquista no es parecernos a lo que ya funcionaba afuera, sino lograr que el mundo quiera escuchar quiénes somos.
Eres coautora de un hito como Despacito, que traspasó fronteras y se convirtió en un éxito global. ¿Cómo impactó esta canción en la música latina?
Creo que Despacito ayudó a derribar una barrera que todavía existía en la industria: demostró, a una escala extraordinaria, que una canción mayoritariamente en español podía convertirse en parte de la cultura popular global sin renunciar a su idioma ni a su esencia. Lo hermoso es que después de Despacito vimos abrirse todavía más las puertas para muchos artistas, compositores y productores latinos. Pero para mí hay algo incluso más importante: ayudó a confirmar que la emoción no necesita traducción. Cuando una canción conecta de verdad, la gente puede cantarla incluso antes de entender cada palabra. Y haber sido parte de ese capítulo de nuestra música (y hacerlo además como mujer, latina y compositora) es algo que siempre voy a agradecer profundamente.
Has compuesto para numerosos artistas internacionales. Han cantado tus temas desde Justin Bieber a Chayanne, Gloria Trevi, Marc Anthony o Anitta. ¿Existe algún artista con el que aún no hayas trabajado y con quien te haría especial ilusión colaborar?
¡Siempre quedan sueños! Pero después de tantos años, te diría que cada vez me mueve menos “el nombre” y más el encuentro. Me entusiasma sentarme frente a alguien que tenga algo verdadero que decir y encontrar juntos esa canción que quizá ninguno de los dos habría podido escribir por separado. He aprendido que las mejores colaboraciones muchas veces nacen donde menos las esperas.
Las redes sociales y el consumo en plataformas han cambiado drásticamente la forma de escuchar y también de presentar música. ¿Cómo ha impactado la tecnología también en tu proceso creativo?
La tecnología cambió absolutamente todo alrededor de una canción: cómo se produce, cómo se distribuye, cómo se descubre y hasta cuánto tiempo creemos que tenemos para conquistar la atención de alguien. Claro que utilizo las herramientas que me ofrece esta época, pero intento que no condicionen la esencia de mi proceso creativo. Yo sigo creyendo en una buena canción. En una melodía que te mueva, una frase que te atraviese y una historia en la que alguien pueda reconocerse. Los formatos cambian constantemente; la emoción humana, mucho menos. Mi reto es utilizar la tecnología como herramienta y no permitir que la herramienta termine dictando lo que tengo que sentir o crear.
El lazo musical entre España y Latinoamérica es cada vez más especial. ¿De qué manera cree que se ha consolidado en estos últimos años?
España es nuestra Madre Patria, con Latinoamérica siempre hemos tenido un puente natural: el idioma, por supuesto, pero también muchísimas raíces culturales y emocionales compartidas. Lo que ha cambiado es la velocidad y la horizontalidad con la que hoy ocurre ese intercambio. Antes parecía que un artista tenía que “cruzar el Atlántico” para conquistar otro mercado. Hoy las colaboraciones, las plataformas y las nuevas generaciones han hecho que esas fronteras sean mucho más pequeñas. Un artista español puede formar parte naturalmente del soundtrack de alguien en Panamá, México o Argentina, y viceversa. Ya no siento que haya dos orillas tan separadas. Cada vez hay más conversación entre ellas.
¿Qué valor supone para el arte esa unión cultural constante?
El arte crece cuando se encuentra con otras miradas. La mezcla nos enriquece, siempre que nazca desde el respeto y no desde la pérdida de identidad. España y Latinoamérica compartimos idioma, pero tenemos acentos, ritmos, historias y maneras de sentir muy distintas. Y justamente ahí está la riqueza. Cuando esas diferencias dialogan, aparecen nuevas formas de contar lo que somos. Para mí, la cultura no es una frontera: es un puente. Y el arte tiene esa capacidad maravillosa de recordarnos todo lo que podemos tener en común sin obligarnos a ser iguales.
En 2027 celebras 35 años de trayectoria con el lanzamiento de tu libro AprENDER el Éxito y el estreno de un musical. ¿Qué te motivó a dar este salto?
Así es… Y el Kickoff de esa celebración, en realidad arranca desde el cierre de 2026, marcando un momento muy especial de celebración de mis 35 años de carrera, con dos proyectos que me permiten contar mi historia desde lugares completamente distintos.
AprENDER el Éxito nace de una necesidad de compartir. No quería escribir un libro para enumerar logros, sino para hablar también de todo lo que hubo que aprender, desaprender, caer, reconstruir y entender para llegar hasta aquí. Por eso el “ENDER” está dentro del tituk: “AprENDER”; porque fue mi forma personal de aprender el verdadero éxito, el que no solamente se basa en un sueño que alcanzas, sino en quién te conviertes mientras lo haces.
Y el musical que me ha escrito y dirigido Benjamin Cohen, en el homenaje a estos 35 años de carrera es algo que me tiene muy emocionada y agradecida y es otra manera de mirar ese recorrido: ver canciones que escribí en distintos momentos de mi vida convertirse en parte de una historia sobre un escenario. Es muy emocionante comprobar que aquello que nació de experiencias tan personales puede terminar contando también la historia de otros. A esta altura de mi vida no me interesa celebrar solamente una carrera. Me interesa que lo vivido pueda servirle a alguien más.
Creaste la Fundación Puertas Abiertas en 2009 para defender los derechos de niños, adolescentes y jóvenes. ¿Cuáles han sido los mayores logros de la fundación?
Los números son importantes porque permiten medir el alcance: hemos impactado a más de 60.000 niños y jóvenes y, a través de TALENPRO, entre 2017 y 2024 entregamos 212 becas educativas. Pero si me preguntas cuál es nuestro mayor logro, no te respondería con una cifra. Es ver a un joven descubrir que tiene valor, que su talento puede abrirle una puerta y, sobre todo, que también puede utilizarlo para abrirle una puerta a alguien más y es ver la unión de un país, trabajando en conjunto en pro de su nueva generación.
Creé la Fundación Puertas Abiertas porque siempre he creído que el lugar donde uno nace no debería determinar hasta dónde puede llegar. La educación me parece una de las herramientas más poderosas para romper ciclos y generar verdadera movilidad social. Si hemos conseguido que un chico vea posibilidades donde antes veía límites, y encima de eso, podamos formarlo como un buen ser humano, ahí está el logro mayor.
Uno de sus principales proyectos es TalenPro (TALENto con PROpósito), que combina la pasión por el arte con la transformación social directa en las escuelas. ¿Qué cambios observa en la mentalidad de los chicos cuando descubren que sus habilidades artísticas pueden impactar y cambiar la vida de otros?
Ahí sucede algo precioso: dejan de preguntarse solamente “¿qué puedo ganar con mi talento?” y empiezan a preguntarse “¿qué puedo hacer con él?”.
TALENPRO nació precisamente de unir dos palabras que para mí deberían caminar juntas: talento y propósito. Los jóvenes entran motivados por cantar, bailar, actuar o crear; pero durante el proceso descubren que ese talento también puede convertirse en una herramienta de transformación. Cuando un chico entiende que aquello que ama hacer puede ayudar a otro, cambia su relación con el éxito. Ya no se trata únicamente de llegar, sino de para qué llegas y a quién puedes llevar contigo. Ese cambio de conciencia es probablemente lo que más me emociona de TALENPRO, porque formar buenos artistas es maravilloso, pero contribuir a formar mejores seres humanos tiene un alcance mucho mayor.
Acabas de ser distinguida con el Premio Influencia Hispana a la Solidaridad y Compromiso Social por tu labor con la Fundación Puertas Abiertas. ¿Qué representa para ti recibir este galardón en Madrid, en una gala donde se reconocerá el impacto de personalidades del mundo hispano?
Me emociona profundamente porque reconoce una parte de mi vida que para mí nunca ha estado separada de la música. Yo siempre digo que el éxito cobra verdadero sentido cuando se convierte en una plataforma para servir. La música me dio una voz, me abrió puertas y me permitió llegar a lugares que jamás habría imaginado. Para mí era natural preguntarme: ¿qué hago ahora con todo eso? Recibir este reconocimiento en Madrid, además, tiene un significado muy especial por ese puente que existe entre España y Latinoamérica. Lo recibo con muchísima gratitud, pero también en nombre de todo el equipo de personas que me ha apoyado durante mi carrera y en el de mi equipo en la Fundación Puertas Abiertas, quienes han creído en TALENPRO y, sobre todo, en los miles de jóvenes que nos recuerdan todos los días por qué vale la pena hacerlo. Al final, uno puede acumular premios, canciones, números y reconocimientos, pero el legado que más me importa es otro: que mi paso por esta vida haya servido para abrir puertas que permanezcan abiertas después de mí.