Entrevistamos a Francesco Carril
El actor vuelve a ponerse a las órdenes de Isabel Coixet en "Tres Adioses", una emocionante película sobre el amor, la muerte y la urgencia de vivir sin miedo basada en el libro de la escritora y activista Michela Murgia, donde Francesco interpreta por primera vez en italiano.
Texto de Jesús Huarte y fotos de Juanjo Molina.
Make-up & hair: María Andrés Bravo; photography assistant: Belén Trillo. Agradecimientos: Urso Hotel & Spa.
"Tres Adioses", que se acaba de estrenar en España, está inspirada en el último libro que escribió Michela Murgia, antes de morir. ¿Habías leído algo de ella?
No, empecé a conocerla a raíz de este proyecto y después he leído los cuentos en los que está basada la película, pero gracias a Isabel (Coixet) he conocido muchas cosas de ella.
Tú ya habías trabajado con Isabel Coixet, ¿cómo fue la invitación de la directora a participar en el proyecto?
Pensó en mí para este profesor de filosofía. Era un personaje casi inexistente en la novela, era más chiquitito, y ella lo escribió y desarrolló pensando en que lo iba a hacer yo. Nosotros habíamos trabajado juntos en Un amor y nos habíamos entendido muy bien.
Cuando seleccionas un proyecto, ¿pesa la relación que puedas tener con el equipo?
Sí, para mí el equipo humano es de lo más importante. No necesariamente tengo que conocer a las personas de antemano, porque de hecho me gusta mucho trabajar con gente nueva, pero sí que me importa que no solo haya una aportación artística, que sea enriquecedor vitalmente aparte de artísticamente.
Aunque tu madre es de Pisa y pasabas veranos en la Toscana de niño, nunca habías interpretado en italiano. A nivel actoral, ¿ha sido diferente a trabajar en español?
Sí, porque es un idioma que no asociaba con trabajar, con actuar. Ha sido curioso porque he construido un personaje casi sin ser muy consciente de ello, gracias a todo lo que el idioma me estaba aportando. El italiano tiene otra música, incluso creo que hay algo de mi timbre de voz que cambia cuando trabajo en italiano. Trabajar en un idioma en parte nuevo para mí me ha devuelto mucha libertad.
"Tres adioses" habla de la muerte, pero deja unas ganas tremendas de vivir. ¿Cómo se consigue dar desde un tema tan duro un mensaje tan positivo?
Yo creo que Isabel está más interesada en la vida que en la muerte y sobre todo es una directora que no es solemne. Cuando la solemnidad de alguna manera desaparece, hay espacio para la ironía, el humor y la belleza. Las cosas te pueden empezar a conmover.
Agostini es un personaje que brinda mucha luz al momento oscuro que vive Marta, ¿qué es lo más bonito que le has encontrado al personaje?
Es una persona con una gran capacidad de asombro. El personaje de Marta para él es un misterio que hay que descifrar y me gusta mucho el momento vital de Agostini: esa posibilidad de un comienzo, incluso un principio de un enamoramiento.
Seguías la carrera de Alba Rohrwacher y, así como Agostini estaba fascinado con Marta, tú admirabas su trabajo. ¿Cómo ha sido trabajar con ella?
Es una actriz que no se parece a ninguna otra, y eso me encanta. Tiene algo muy propio, muy particular. Es exigente y a la vez no tiene ningún problema en compartirte su inseguridad, su miedo y también las cosas que le hacen ilusión. Me he encontrado con una actriz generosa. Cada vez pienso más que las actrices y los actores que en la vida son personas sencillas y generosas suelen ser en general buenos actores y actrices.
A pesar de estar rodada en Roma, "Tres Adioses" no muestra la Roma monumental. ¿Qué papel tiene la ciudad en la película?
La la película no es una carta de amor a una ciudad y la Roma que vemos es la Roma de Isabel, la que a Isabel le gusta. Es verdad que es una Roma muy poco reconocible -lo que vemos son más detalles que Isabel amaba: una pared desconchada, estas pequeñas madonas, estas vírgenes…-. Y es curioso que Isabel decía much “he retratado ciertos lugares de Roma que no son muy conocidos y tengo miedo de que la gente empiece a ir”.
Creo que la gastronomía también es un poco de Isabel: hay escenas maravillosas como la de Alba comiéndose ell helado e incluso sentencias como la que dice Agostini de “Somos lo que comemos”. ¿Qué relevancia tiene esa frase para ti?
Mucha, porque es una frase que va mucho más allá de lo gastronómico. Tiene que ver con el autocuidado, con cómo nos hablamos y nos tratamos a nosotros mismos. La comida, comer bien, es muy importante para Isabel y en muchas de sus obras aparece la gastronomía. Pero esta frase de S”omos lo que comemo”s tiene que ver también con cómo nos miramos a nosotros mismos.
La película en ti, con su mensaje de “tú tienes tiempo”, ¿ha dejado algo en ti?
Sí, me deja un poso en cuanto a la vivencia que yo he tenido haciendo esta película y a cómo me he sentido trabajando con Alba, volviendo a trabajar con Isabel, pasando esos días en Roma... Tuvimos un rodaje que a mí me dio muchas ganas de seguir haciendo cine, porque es imposible que trabajando con Isabel no te enamores del cine y no tengas ganas de seguir haciendo más. La película me ha devuelto mucha esperanza también y el ser muy consciente de qué suerte he tenido de encontrar un proyecto así, que me ha enriquecido tantoa nivel personal.