A la aventura en Lanzarote
La isla, donde el viento y las olas son constantes, convoca a los amantes de todo tipo de deportes, desde el surf o el windsurf hasta el buceo, con algunas de las mejores vistas subacuáticas del archipiélago, pasando por el trail running o el ciclismo entre paisajes volcánicos. Con infraestructuras de primer nivel para el entrenamiento y la práctica deportiva y acceso a múltiples deportes en pocas horas, Lanzarote es el destino de aventura perfecto. Cada disciplina encuentra aquí un escenario único dentro y fuera del agua.
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Encabezado: Foto de Pedro Pérez, cortesía de Unique Trail Lanzarote by Joma
Además de un eterno verano, Lanzarote alberga enclaves con las mejores condiciones geográficas, infraestructuras de la mejor calidad y una belleza absoluta en un entorno volcánico. El mejor ejemplo es Playa de Famara, perfecta para la práctica de cualquier deporte que requiera de una tabla, viento y olas. Con aguas que no bajan de los 21°C, esta playa ofrece spots ideales tanto para todos los niveles, 0clubs y escuelas como Lanzasurf, con cursos en varios idiomas combinados con disciplinas como el yoga, sesiones de masaje para la recuperación u opciones de alojamiento. Margherita, responsable de reservas e instructora de yoga, destaca que “las clases abarcan tanto a principiantes como a profesionales, ya que utilizamos videoanálisis y tomas con GoPro para acelerar el aprendizaje”.
Calima Surf School & Camp, justo al otro extremo de la playa, en el pueblo La Caleta de Famara, es perfecta para niños y principiantes y combina campamentos de surf con disciplinas como el kitesurf o el buceo, que pueden disfrutarse en cualquier momento del año. Desde Calima Surf, con 30 años de experiencia, defienden que Famara es el destino perfecto para tomar contacto con la faceta deportiva de la isla: “Para nosotros, el surf es mucho más que una actividad deportiva: es una forma de conectar con el océano, con la isla y con un estilo de vida basado en el respeto por el entorno”.
Foto de Chago León, cortesía de Calima Surf School & Camp
Mientras que el verano suele ser el momento perfecto para quienes se suben a sus primeras olas, el invierno es la temporada de los más experimentados. Es entonces cuando se convocan competiciones como el Lanzarote Quemao Class, un evento internacional que en 2026 celebró su 9ª edición, combinando la adrenalina del surf de élite con lo mejor del surf local e incluyendo en su programación actividades relacionadas con la gastronomía, el arte o las tradiciones de la isla. En su historia han participado reconocidos surfistas de todo el mundo, que disfrutan de una ubicación de lujo especialmente entre octubre y marzo frente al pueblo de La Santa: El Quemao.
El kitesurf o el wing foil también tienen sus espacios en la Caleta de Famara. Escuelas especializadas, como Volcanokite, en activo desde 2013, ofrecen cursos certificados por la IKO (International Kiteboarding Organization) de kite y wing foil, cada año más popular en Lanzarote. Javier, miembro del equipo de Volcanokite, comenta que en Famara y La Santa “coexisten escuelas consolidadas, surf shops técnicos y una comunidad local muy activa que convive con riders profesionales que eligen la isla para entrenar en invierno. Los vientos alisios (especialmente entre abril y septiembre) garantizan sesiones continuas, tanto para iniciación como para nivel avanzado”.
Otros spots en la isla incluyen La Playa de las Cucharas, en Costa Teguise, famosa por sus vientos regulares durante todo el año. Allí, Windsurfing Club Las Cucharas permite alquilar equipamiento de primera calidad desde hace más de 40 años creando un punto de encuentro entre locales y visitantes: “queremos que quienes nos visiten aprendan conocer el destino a través de una práctica sostenible y que formen parte de nuestra pequeña comunidad”. También en Costa Teguise, el veril de Costa Teguise es conocido por la riqueza de su vida marina. Esta pared de más de 3 kilómetros de extensión presenta muy buenas condiciones para la primera inmersión, gracias a que su profundidad y localización. En la zona, el centro de referencia es Native Diving que, con un catálogo de servicios diseñado de manera exhaustiva para atender cada necesidad (incluyendo a personas con movilidad reducida), permite explorar el fondo marino de Costa Teguise con la máxima seguridad. Además, la escuela organiza excursiones y expediciones a otros puntos de inmersión célebres en la isla, como el Museo Atlántico, una obra submarina del artista británico Jason deCaires Taylor, localizada en el sur de Lanzarote y conformada por más de más de 300 esculturas a tamaño real.
Para los más curtidos, spots como Puerto del Carmen presentan condiciones perfectas para explorar cavernas submarinas y túneles de origen volcánico, con puntos como La Catedral, paredes como el Veril de Playa Chica o, para los amantes de la arqueología submarina, los Pecios de Quíquere o de Tiñosa. Otro enclave imperdible es La Graciosa, en el archipiélago Chinijo. Con más de 700 metros cuadrados, constituye la reserva marina más grande de toda la Unión Europea. En La Graciosa hay más de 20 puntos de inmersión desde los que se puede explorar una vida submarina de enorme intensidad alojada en los laberintos y formaciones rocosas que rodean la isla.
De vuelta en tierra, el senderismo y el trail running gozan de un gran momento en Lanzarote. Las rutas más escénicas se encuentran en el Parque Natural de los Volcanes, famoso por sus paisajes lunares, y en el Parque Nacional de Timanfaya, con un horizonte de película. En el primero, la ruta de la Caldera Blanca permite ascender a la caldera más grande de la isla, de 1200 metros de diámetro, y explorar el malpaís, los campos de lava solidificada típicos de Lanzarote. De unos 11 kilómetros, la dificultad de esta ruta es moderada, por lo que una alternativa dentro del mismo parque es la ruta del Volcán del Cuervo, un sendero circular de apenas 5 kilómetros que puede completarse incluso con los más pequeños. En Timanfaya cuentan con rutas guiadas a través del interior del parque, como al de Termensana, de dificultad mínima, donde se recorren las formaciones volcánicas y los cultivos artesanales de la zona, o como la ruta del litoral, de máxima exigencia por lo abrupto del terreno, pero que recorre en sus 9 kilómetros las playas, los acantilados y la fauna que vive en el parque.
Foto de Pedro Pérez, cortesía de Unique Trail Lanzarote by Joma