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El Salvador y sus vistas más asombrosas

Desde los verdes paisajes que rodean el volcán de Izalco hasta los islotes que emergen del agua frente al volcán de Conchagua, pasando por enclaves como el mirador El Fin del Mundo, la ruta panorámica del lago de Ilopango y el volcán Tecapa, en Alegría. En El Salvador, el horizonte se expande hasta donde alcanza la vista, regalando los mejores atardeceres y una profunda sensación de infinito desde observatorios privilegiados para asomarse a la grandeza del país Te mostramos una ruta por los que ofrecen las panorámicas más impresionantes de un destino irrepetible.

Vuela a El Salvador desde 40 000 Avios (ida y vuelta).

Suchitoto, punto de partida ideal para explorar el Parque de los Volcanes

Los 242 volcanes que atesora en su territorio, a pesar de ser el país más pequeño de Centroamérica con sus apenas 21 000 km², le ha valido a El Salvador el sobrenombre de Tierra de los Volcanes. En pleno Cinturón de Fuego del Pacífico, la escarpada orografía de este país le permite contar con un sinnúmero de miradores y terrazas, tanto naturales como creados por el hombre, que ofrecen una panorámica incomparable de paisajes de ensueño.

Mirador del restaurante Dos Alas, frente al Volcán de Izalco

El volcán de Izalco es una introducción perfecta. Con 1950 metros de altura, el conocido como Faro del Pacífico es unos de los volcanes más jóvenes de El Salvador y forma parte del Parque Nacional de los Volcanes. Izalco cuenta con la particularidad de que las múltiples rutas y senderos a su alrededor hacen posible que este volcán se pueda observar desde casi cualquier perspectiva posible. Una de las opciones más populares es el Mirador del Complejo Los Volcanes, con vistas no sólo al Izalco, sino también al impresionante Lago Coatepeque, perfecta para aquellos que estén siguiendo alguna de las rutas de senderismo de la zona. Para los que quieran disfrutar de una experiencia de auténtico lujo con las mejores vistas sobre el Izalco pueden visitar el Restaurante Dos Alas, que mezcla referencias internacionales con platos salvadoreños. El restaurante forma parte del Hotel Finca Campo Bello, entre el Izalco y el Santa Ana y donde es posible hospedarse, relajarse o bañarse en piscinas infinitas con vistas al increíble paisaje de verde y gris del Izalco.

El volcán Santa Ana no es sólo el más alto del país, sino que además su cima es otro de los grandes miradores desde los que se puede otear el Izalco. De hecho, a las cimas de los tres principales volcanes de este parque –a los mencionados se suma el elevado pero extinto Cerro Verde– se puede acceder en rutas guiadas de exigencias medias y altas.

Vista de las islas del Golfo de Fonseca desde el Mirador El Espíritu de la Montaña

Hacia el oriente de El Salvador se levanta el volcán de Conchagua, que, con alrededor de 1225 metros de altitud, domina el extremo sur del Golfo de Fonseca, un enclave de amaneceres mágicos. Desde sus miradores, en días despejados, se puede contemplar el golfo salpicado de islas como Conchagüita, una isla volcánica pequeña frente a la costa que aparece entre la bruma con las primeras horas de luz. En algunas localizaciones, como en El Espíritu de la Montaña, muchos optan por pasar la noche, tanto acampando como en cabañas, para disfrutar de los cielos nocturnos salpicados de estrellas y de un amanecer de ensueño. Otros se decantan por rutas nocturnas de ascenso al volcán, que se pueden realizar con un guía, o por ascensos en 4x4 hasta coronar la cima justo en el momento en el que aparecen los primeros rayos de luz.

También frente el Golfo de Fonseca se encuentra otro enclave maravilloso, viral en redes por lo impresionante y lo improvisado de su entorno. Hablamos de El Fin del Mundo, una terraza natural –tanto es así que el mirador es una calle transitable– volcada sobre el océano, con vistas panorámicas desde las que observar las islas Zacatillo y Martín Pérez. El Fin del Mundo se encuentra en el cantón Agua Escondida, parte del distrito de La Unión, uno de los más pintorescos de El Salvador, famoso por una arquitectura urbana muy delicada, salpicada de parques y jardines llenos de formas y diseños mágicos.  

Una experiencia distinta ofrece la ruta panorámica del Lago de Ilopango, un recorrido a poca distancia de la capital, con vistas a una caldera volcánica que se transformó en lago hace siglos, enclavado junto a una cordillera de naturaleza salavaje. Ilopango tiene cerca de 70 km² de superficie y más de 230 m de profundidad y tanto desde su orilla como desde los múltiples los puntos de observación a lo largo de la carretera hay panorámicas amplias donde el agua y el cielo parecen fundirse. La ruta, además, se ha convertido en un destino gastronómico. En sus 9 kilómetros congrega una veintena de restaurantes, muchos de ellos especializados en carnes a la parrilla.

Cerca del municipio de Alegría, otro volcán atrae a los visitantes. El Tecapa, con sus 1 593 metros de altura, alberga en su cráter la Laguna de Alegría, conocida localmente como La Esmeralda de América gracias a la poetisa Gabriela Mistral, quien la describió así por el tono verde a causa de azufre y minerales volcánicos. Las fumarolas y fuentes termales alrededor de la laguna refuerzan el carácter volcánico del lugar, y las vistas desde puntos elevados muestran no solo este cráter singular sino también los valles y montañas que conforman la sierra Tecapa‑Chinameca.